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ComunicaciónNeurociencias

¿Qué pasa en tu cerebro cuando hablas?

Hablar va más allá de emitir sonidos, requiere de un esfuerzo y una coordinación de distintas áreas de tu cerebro que actúan como una orquesta para crear una bonita melodía, tus palabras. En el artículo de hoy nos centraremos en el jefe de orquesta, el cerebro. Veremos qué áreas te permiten articular las palabras, comprenderlas, repetirlas y captar la entonación.

Área de Broca

Antes de contarte qué ocurre en este área, es necesario que te hable de su descubridor y el primer caso que obtuvo con una lesión en esta zona. Paul Broca, médico, anatomista y antropólogo francés se topó con un caso muy especial, el tan conocido «Monsieur Tan» (el señor Tan). Su nombre refleja el curioso comportamiento del paciente, el cual comprendía las preguntas que se le hacía pero respondía con tan sólo la palabra «tan». A su muerte, la autopsia reveló que este paciente tenía una grave lesión en la parte inferior del hemisferio cerebral izquierdo, a la altura de la tercera circunvolución del prosencéfalo (véase en la figura 1).

Figura 1. Localización anatómica del área de Broca

Este descubrimiento fue todo un hito ya que indicaba que esta zona participaba en la producción del lenguaje y es considerado como el centro motor del lenguaje. Es decir, aquí se dan las órdenes para que articules las palabras.

Área de Wernicke

Carl Wernicke, neurólogo de Breslau, describió una patología caracterizada por pacientes que hablaban sin entender el lenguaje verbal. Tras la muerte de estos pacientes, en sus autopsias, se observaron lesiones en la circunvolución superior del lóbulo temporal izquierdo (véase la figura 2).

Figura 2. Localización anatómica del área de Wernicke

PERO… ATENCIÓN, no creas que es tan simple. El lenguaje es una función compleja y no se reduce a dos áreas, sino que se ubica en gran parte de la corteza cerebral y en regiones subcorticales como el tálamo posterior izquierdo. Bueno bueno estoy llegando muy lejos con las especificidades, ya paro.

Por ejemplo, al oír a alguien decir una frase, se activa el área de Wernicke, la parte central te ayuda a entender el significado de la palabra. Además, la estructura de la frase la identificas gracias a la circunvolución de la parte anterior. El lóbulo frontal (situado en la parte de la frente) entra en acción cuando el nivel de exigencia es superior a lo «normal». Todo eso se encuentra mayoritariamente en el hemisferio izquierdo. Por último, la tonalidad o también denominada prosodia se procesa en el otro hemisferio, sí, el derecho. A este hemisferio se le considera como el encargado de procesar la información emocional y gracias a él te diferenciarás si una personas te está diciendo algo enfadada o triste.

Pero Wernicke, no se quedó a gusto con este descubrimiento, fue más allá. Vio que había una relación entre el área de Broca y la de Wernicke ya que los niños aprenden a hablar por repetición y por ello se preguntó cómo estaban conectadas entre ellas. ¿Cómo? Mediante una autopista que llamaremos fascículo arqueado (véase en la figura 3 en rojo).

Figura 3. Localización anatómica del fascículo arqueado

A modo de resumen

Cuando me oyes hablarte en mi Instagram o en YouTube sobre psicología tu cerebro detecta lo siguiente (véase la localización anatómica en la figura 4):

  1. Registra la fonética, es decir los sonidos gracias a la corteza cerebral auditiva.
  2. Luego, registra la sintaxis (la estructura de la frase) y la semántica (significado de las palabras) gracias al hemisferio izquierdo.
  3. Por último, analiza la prosodia (tonalidad) en el hemisferio derecho.
Figura 4. Localización anatómica de la sintaxis, fonética, semántica en el hemisferio izquierdo.
Figura 5. Localización anatómica de la prosodia y fonética en el hemisferio derecho

¡Qué complejidad! ¿verdad? El objetivo es que veas que es importante conocer las bases de comportamientos tan básicos como el habla y lo localices en tu cerebro. Recuerda que la psicología es una ciencia y conviene asentar las bases para conocerte mejor.

Lo bueno de la ciencia es que es cierta, creas o no en ella, Neil deGrasse Tysson.

Hasta aquí puedo contarte hoy, mañana más y mejor. Cuídate fiel lector/a, un abrazo.

Andrea Martínez Pellicer

Agradecimientos: imagen de Mario Viciosa

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